Archivo diario: febrero 22, 2011

Después de una comilona cubana….

La emoción de estar en Cuba, el ambiente del restaurante, los mojitos…. y por supuesto todos los antojos que pedimos, terminamos super satisfechos!  De hecho ya no llegamos al postre!  Después de pagar la cuenta (como les dije bastante cara comparada con La Bodegita del Medio del D.F.) salimos del lugar y decidimos caminar un poco para bajar la gran comida que habíamos hecho.  Comenzamos por un barrio hermoso, de calles empedradas, con varios restaurantes con mesas en terrazas y música típica….  pero sin darnos cuenta…

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Primer actividad programada: comer!

Bueno, después del vuelo, el traslado al hotel, el tiempo de espera en recepción y el cambio de habitación, ya nos había dado el medio día y teníamos un hambre….  Decidimos bajar y tomar un taxi y pedirle nos llevara a algún buen sitio para come rcomida regional.  Definitivamente nos dejaron en el sitio mas comercial para turistas:  La Bodegita del Medio.  Nos contaron que había comenzado como una tienda, donde se ofrecía comida preparada por la esposa del dueño, en poco tiempo se convirtió en la cadena de cocina Cubana más famosa!  Excelente servicio, buena comida, pero cara para la isla.

Cambiando habitaciones…

Al entrar a la habitación descubrí un cuarto parecido al que vi en las fotos, pero mas bien sentí que las habían tomado muchos, pero muchos años atrás.  La alfombra estaba manchada, los colores ya no eran tan vivos, pero al final era un lugar limpio y en un piso alto por lo que teníamos una hermosa vista.  Mis papás habían pagado un poco más por tener vista al mar, por lo que estaban del otro lado, pero más tardé en instalarme que ellos en marcar y avisar que se cambiaban de habitación por que sus alfombras estaban manchadas, el aire acondicionado no enfriaba ….  cual fué la sorpresa?  la nueva habitación era exactamente igual….  Aquí les dejo una panorámica de Cuba desde su ventana:

Llegando al primer hotel en Cuba…

Acostumbrados a la calidez del mexicano, a la atención que hay en nuestros hoteles y en la mayoría de los destinos a los que hemos viajado por supuesto esperabamos lo mismo en Cuba.  Nos hospedamos en un hotel de la cadena Melía.  Bajamos del taxi con nuestras maletas y pasamos a la recepción, había bastante gente, pero las señoritas que registraban a los turistas no llevaban orden, la gente no estaba formada, conforme llegaban se acercaban al mostrador y hablaban, por lo que atendían a todo el mundo al mismo tiempo y a nadie!  Después de un rato finalmente pudimos subir a nuestras habitaciones para dejar las maletas e iniciar la aventura.