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Después de una comilona cubana….

La emoción de estar en Cuba, el ambiente del restaurante, los mojitos…. y por supuesto todos los antojos que pedimos, terminamos super satisfechos!  De hecho ya no llegamos al postre!  Después de pagar la cuenta (como les dije bastante cara comparada con La Bodegita del Medio del D.F.) salimos del lugar y decidimos caminar un poco para bajar la gran comida que habíamos hecho.  Comenzamos por un barrio hermoso, de calles empedradas, con varios restaurantes con mesas en terrazas y música típica….  pero sin darnos cuenta…

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Atrapados en la carretera!

Ya les he contado de otras experiencias de viaje con mis suegros, y como les comentaba, no les importó que hubiéramos planeado regresar temprano para no quedar atrapados en el tráfico de la carretera de Guadalajara a México.  Salimos con retraso de cuatro horas, tomamos la carretera a las dos de la tarde.  El camino cargado de autos, pero fluido hasta Atlacomulco.  Una vez que llegamos a este punto las cosas fueron de mal en peor.  El tráfico a vuelta de rueda, no avanzábamos, ya estábamos entumidos;  Chris, Milky y yo no habíamos comido, quería ir al baño…  horror!!!  Todo por no haber salido temprano.  Llegamos a casa (vivo en el D.F. col. Nápoles) a las once y media de la noche!

4. Aeropuerto Lic. Manuel Crescencio Rejón, Yucatán, mala experiencia.

Hace unas semanas mi esposo y yo decidimos visitar Cancún y Mérida.  Somos amantes de las mascotas y tenemos tres perritos y un gatito (todos adoptados);  dejamos a dos perritos con mi mamá, al gatito con mi hermana, pero nos faltaba acomodar a una perrita.  No es tan fácil confiarle a alguien a tus mascotas, ni a cualquiera le gusta cuidarlas así que para no dejarla en una pensión decidimos llevarla con nosotros.  Volamos con Click de Mexicana y seguimos las indicaciones de ellos para transportar a Milky, conseguimos la jaulita y el certificado de SAGARPA.  En el aeropuerto del D.F. nos fue muy bien, tanto el personal de la línea aérea como el del aeropuerto fueron muy amables y hasta les parecía graciosa la perrita que estaba por viajar.  Pero de regreso en el aeropuerto de Mérida, los empleados fueron muy distintos.  Y hablo sólo de los del aeropuerto, que con el calor que hacía querían que mantuviera a la perrita dentro de la jaula con el terrible calor o la llevara a la calle hasta que fuera la hora de abordar!  Esto me pareció una tontería, es una pequeña peluda de compañía no un enorme perro de ataque.  En fin, por suerte en uno de los restaurantes dentro del aeropuerto nos aceptaron con ella y pudo disfrutar del aire acondicionado sin necesidad de ahogarse de calor dentro de la jaula.