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La última caminata por los Campos Elíseos.

Después de tanta obra de arte y de poner toda la atención posible en el maravilloso y gigante museo de Louvre, decidimos relajarnos dando la última caminata por los multi visitados Campos Elíseos.  La disfrutamos al máximo, eran nuestras últimas horas en este fabuloso lugar, entramos a un par de tiendas (por supuesto no compramos nada jiji) y cuando nos dimos cuenta la tarde caía, estabamos cansados y con hambre.  Nos despedimos de aquel maravilloso lugar, parada obligada de turístas y románticos parisinos. Iniciamos nuestro camino al área de Notre Dame para disfrutar de una deliciosa cena.

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Atardecer en Miunich…

La tarde caía, ya estabamos muy cansados y por supuesto habíamos caminado tanto desde la última parada del touribus, que ya no sabíamos donde estábamos.  De repente, cruzando por un puente vimos a un fotografo muy interesado colocando su cámara y notamos que Miunich se despedía de una hermosa forma de nosotros;  con un atardecer de colores otoñales.  Comparto la fotografía que tomamos, que por supuesto no debe ser tan buena como la de aquel profesional, pero que les puede dar una idea de lo hermoso que es este destino turístico Bávaro.

Y hablando de los Campos Elíseos…

Y quien dice que un paseo por la avenida mas famosa de París está completo sin disfrutar de su gastronomía?  Para mí, una caminata por los Campos Elíseos debe ir acompañada por una parada en los pequeños puestos que venden crepas.  Las preparan en un segundo, saladas (con queso, jamón, huevo…) o dulces (azúcar, naranja, controy, nutella, plátano…) Las envuelven en papel o un cono pequeño de cartón… calientes, con aroma a recién hecho…  Si hay frio, como me tocó en esta última visita son más ricas todavía acompañadas por un café o un vino caliente.  Por que en casa no saben igual?

Lafayette.

Estas tiendas son enormes, la que visité esta última vez es la que se encuentra ubicada a unos pasos de la Opera.  Es de varios pisos, con hermosos balcones que parecieran los palcos de un teatro.  Su domo de cristal de colores es precioso.  Tiene un piso completo dedicado a souvenirs  y regalos parisinos.  Es una parada obligada para todos los turistas, por que además de ser una tienda representativa de Francia, esta sucursal tiene un mirador con una vista espectacular y si no me creen solo vean esta foto, gracias a esta hermosa panorámica mi marido olvidó el tiempo que pasó tras de mí viendo como me probaba cosas que no podría comprar….

Llegando a la Ciudad Luz.

La chica que estaba sentada junto a mi durante el vuelo durmió todo el tiempo, me dió envidia por que soy muy mala para dormir en lugares públicos, en fin, cuando llegamos me dijo que era la primera vez que estaba en París y que sus amigas la esperarían en una parada del metro, se encontraba nerviosa y pregunto si conocía el aeropuerto y si podía salir conmigo.  Yo viajaba sola así que no tuve inconveniente.  Tenía razón en estar nerviosa, he viajado mucho, pero el Charles de Gaulle es enorme y complicado.  Salimos del avión, caminamos y caminamos, tomamos el tren, pasamos migración, fuimos por las maletas y finalmente pudimos salir.  Después le indiqué donde tomar el metro y como comprar su boleto.  Definitivamente no es mala idea tomar un mapa del aeropuerto en cuanto uno desembarca, yo llevaba uno que hace tiempo me dió mi asesor vacacional de Royal Holiday…

Takayama!

La primer parada de esta segunda etapa del viaje fue en un pequeño poblado llamado Takayama.  Como les comenté hicimos nuestras reservaciones de hotel a través de la agencia de Viajes de Royal Holiday, nuestro club vacacional.   Por supuesto, como en todo Asia las habitaciones del hotel eran pequeñas, pero estabamos tan cansados que resultó de lo más confortable.  Dejamos nuestras cosas e inmediatamente salimos…  Comenzamos a caminar y a unos pasos lo primero que nos topamos fue un hermoso templo Budista, lleno de paz, nos abrimos camino en la nieve para entrar y disfrutar de ese remanzo de paz.  Teníamos hambre, así que caminamos otro poco y llegamos a una zona de restaurantes y tiendas, donde cenamos en un restaurante típico (si, por supuesto me entumí de estar sentada en flor de loto en el piso tanto tiempo) y al salir estaba nevando.  Los paisajes de Japón me cautivaron, al igual que su gente.

China, Mercado de la Perla.

Como les comentaba, el mercado de la Perla nos sorprendió gratamente.  En el sótano encontramos mi maleta, bolsas, carteras, llaveros y zapatos.  En la planta baja ropa, de todas las marcas.  En el resto encontramos accesorios, ropa de marca, ropa tradicional de seda, electrónicos….  También cuenta con restaurantes de comida tradicional y una cafetería.  En este lugar los vendedores ponen un precio, generalmente alto y uno debe regatear.  No te sorprendas cuando saquen una calculadora y te pidan que anotes cuanto pagarías.  Se trata de regatear, sin miedo.  Si un precio no te parece justo di no gracias y camina unos pasos, seguro te seguirán y venderán el producto en el precio que tu dijiste.  Si no estás realmente interesado en un producto no preguntes por que te lo ofreceran largo tiempo.  De hecho este mercado es un punto turístico y los tours hacen una parada obligada.