Archivos por Etiqueta: espirítu

Meson de Jobito.

Continuando la leyenda de Jobito:  ….. Job decidió trabajar en una mina abandonada y se hizo rico de la noche a la mañana, compró un terreno y erigió una enorme casa.  Después fué a buscar a sus hijos, pero le dijeron que estaban fuera del país.  Pidió a personas que fueran a vivir a su casa para cuidarla y pasó largo tiempo viajando para encontrar a sus hijos.  No lo logró, por lo que regresó a su casa, y ahí esperó a que regresaran, hasta que murió.  Su enorme casa fue vecindad en la que vivió gran cantidad de gente, todos lo querían.  Ahora su casa es hotel, el famoso Mesón de Jobito, en el que dicen que si se hospeda uno, no debe sorprenderse si se enciende la luz o se mueven las sábanas, pues es el espíritu de Jobito que sigue esperando que sus familiares se hospeden ahí.

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De compras en Kyoto, Japón.

Me encontraba embelesada por la cultura, el misticismo y la religión de Japón.  Este país lo tiene todo.  Por supuesto fuimos de compras y he de decir que es de los pocos destinos en los que no he buscado marcas o lujos, sino muestras de historia y cultura.  Artículos que llenan más el espíritu que el cuerpo.  Por supuesto compré inciensos, campanas, un rosario budista (por encargo de mi cuñado), teteras….  quería un Kimono pero estaban carísimos, más de cincuenta mil pesos (con ese dinero prefiero regresar a Japón) además que cuando lo utilizaría en esta ciudad?  Mi esposo compró un sable samurai…

Uno se siente chiquito ante la grandeza de la naturaleza

Como les he platicado aquí muchas de mis amistades y conocidos les ha impresionado fuertemente desde, un atardecer con sus lindos tonos rojizos y morados, formados en la gran bóveda celestial al ser bañados por la calida brisa de un paraíso tropical, como el quedarse sin habla, tranquila y serenamente como si nadie lo rodeara a uno en la inmensidad de los tonos verdosos y ocres de un bosque. Esto mismo le pasó a primo que vivió una de sus grandes experiencias al asomarte al Gran Cañón, y contemplar la magnitud del abismo que se abre ante uno, Oscar me comenta que uno siente algo parecido al vértigo, y a la vez, un impulso irresistible de adentrarte en él. Atrás quedan la carretera, los turistas, las voces, la civilización…, y poco a poco solamente escuchas tus pasos, tu respiración, y… La llamada. Es la Naturaleza, que te reclama, te atrae hacia el fondo, y despierta tus instintos más dormidos. Tus sentidos se agudizan a cada paso, y comprendes que ese pasado tan lejano, en el que los hombres vivían libres, y la naturaleza imponía su ley, está en realidad a la vuelta de la esquina. Y te sientes uno con las rocas, con la tierra y el viento, y sonríes, porque sabes que parte de tu espíritu seguirá caminando allí para siempre, en el Gran Cañón. www.usatourist.com/ESPANOL/PLACES/grandcanyon/index.html