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Diferencias en lugares para bodas….

Definitivamente si hay diferencia entre hacer tu boda en el jardín de una casa rentada, un jardín para fiestas y un hotel en Morelos.  La primer opción, la de la casa, puede parecer la más económica, pero aguas con el estress;  el hecho de esperar a que llegue el banquetero, tener que arreglarte al mismo tiempo que te hacen quinientas preguntas durante el montaje y dejar el lugar para la ceremonia religiosa sin que esté todo listo puede generar bastantes nervios;  además al día siguiente tu o tu familia tienen que supervisar que todo haya quedado como te la entregaron.  La opción de un jardín de fiestas es muy buena, no genera tanto estress y cuando llegas está todo listo, hasta los invitados.  Por otra parte yo prefiero la del hotel, te levantan con un delicioso desayuno en cama, luego pasas al spa a tu velo de novia, sales relajada a tu ceremonia religiosa y cuando regresas todo listo para tu fiesta, además aun que tomen unas copas de más, pueden pasar ahí mismo la noche de bodas, por lo que esta opción es además de todo muy segura.

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Solo Suerte…

Pues después de tomarnos nuestras respectivas copas de vino, vimos el reloj y decidimos retirarnos.  Llegamos con diez dolares canadienses, jugamos un par de horas, tomamos un par de copas de vino tinto y salimos de ahí con cincuenta dolares canadienses!  Suerte??? Así fue.  Yo creo que cuando uno juega por diversión, por pasar el rato y sin ambición de hacerse millonario, las cosas fluyen.  Yo salí con cincuenta dolares, que no esperaba, no fue una fortuna pero me hizo sentir contenta.  Además lo invertí muy bien, al día siguiente lo gasté en galletas de maple en el aeropuerto para traer a mis amigos y familiares…

Diferente! Casino en Vancouver..

Finalmente llegamos al casino, entramos y vimos que tenían dos barras y las máquinas traga monedas en el resto del espacio, era grande, pero por supuesto no tanto como los de Las Vegas.  Nos dividimos el dinero y nos separamos.  Me senté en una máquina y gane una y otra vez, por supuesto pequeñas cantidades.  De repente vi a mi esposo venir con cara de decepción y me dijo que ya había perdido su parte.  Le dije que yo estaba de suerte, ganando y le dije que retiraramos el ticket, lo cambiara, comprara un par de copas de vino y regresara para que yo siguiera jugando.  Me dijo que estaba bien y se alejó con mi ticket…