Archivos en la Categoría: seguridad

Dejando la casa.

Ultimo día del año, quisiera cerrarlo con mi casa y mis cosas en orden, impecables.  Además salir de viaje implica dejar todo bien asegurado.  A que me refiero?  No me gustaría llegar y notar que sucedió un accidente.  Cierro llaves de paso de gas, calentador, agua, desconecto casi todos los aparatos eléctricos (menos el refri y la cava), estaciono mi auto al fondo para no estorbar a los vecinos y guardo las llaves… tengo a mano y en orden todos mis documentos del seguro de gastos médicos, seguro del departamento, y papeles bancarios (uno no sabe lo que pueda suceder) y por último pongo la alarma y verifico que cierren bien las puertas.

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Un seguro vacacional que funciona en Asia.

En Tokio, sin mis confirmaciones de hoteles y trenes y por supuesto con un marido hechandome la culpa de la pérdida (aun que fue distracción de ambos)…  Finalmente ví la tarjeta del seguro vacacional adherida a mi maleta y les llamé, fueron muy amables y escucharon todo mi relato.  Me dijeron que me despreocupara, que ellos contactarían a Royal Holiday y resolverían todo.  Así fué.  Un par de horas después me dejaron un mensaje avisando que enviarían a mi correo copia de mis itinerarios, reservaciones y confirmaciones.  No creía en los seguros vacacionales pero son de gran utilidad.

Resolviendo un contratiempo en Japonés…

Bueno, cuando notamos que ya no teníamos nuestro compendio de información y reservaciones nos entro una desesperación enorme….  Lo primero que hicimos fué tratar de explicarle al guardia lo que sucedía, no hablaba inglés, pero una persona que iba pasando tradujo para nosotros y nos indicó debíamos hacer un reporte en otra estación donde habían oficinas.  Nos dirigimos a ella, hablaban muy poco inglés y por supuesto nosotros solo sabemos decir buenos días y gracias en japonés.  Nos dijeron que si aparecía nos llamarían!  Salimos desolados.  Al regresar al hotel recordé que habíamos comprado un seguro vacacional con Royal Holiday, club al que pertenecemos y decidimos llamar para ver si podían ayudarnos.

Progreso, su gente y sus tradiciones…

Es bien sabido que la sociedad yucateca es un tanto cerrada y no se abre fácilmente al cambio, esto los ha llevado a poder conservar sus antiguas y encantadoras tradiciones.  A mi me encantó que al caminar por la calle los progreseños te van dando los buenos días o te dicen “vaya bien”…  Así mismo después de un caluroso día, por la tarde-noche sacan  sus mecedoras a la banqueta y justo junto a la puerta de sus casas (por supuesto abierta) se sientan y conversan con cuanto transeunte pase…  Aún puede uno ver orgullosas mestizas portando sus ternos típicos, con sus aretes, pulseras y rosarios de filigrana desfilando por el centro, donde venden productos como miel y melcocha…  La gente vive en otra revolucíon, una mucho mas tranquila de la que vivimos en las grandes ciudades, todo es calma, las personas aún dejan sus puertas abiertas y los coches sin seguros…  un lugar seguro para los locales y turistas sin duda alguna.

Egipto, seguridad.

Siempre quise ir a Egipto, no se, era un sueño desde niña, estaba tan impresionada por nuestros sitios arqueológicos (soy fan de Chichen Itza) que no quería perder la oportunidad de visitar Giza algún día.  Cuando mi club vacacional (Royal Holiday) me ofreció este magnifico crucero, que visitaba Alejandría por dos días, no lo pensé.  Era nuestra oportunidad de estar en Egipto de una manera no tan cara, pero sobre todo yo me sentiría más segura que si fueramos por nuestra cuenta.  Compramos un tour que nos llevaría de Alejandría al Cairo y ahí visitaríamos las Pirámides y Esfinge de Giza, la Mezquita de Alabastro y tomaríamos un pequeño crucero con almuerzo por el rio nilo además de visitar una fábrica de papiro.  Nuestra guía fue muy amable y nos dijo que era muy seguro Egipto, mi pregunta fué por que entonces llevábamos un guardia armado en el camión y otro escoltándonos?  Antes de llegar al Cairo dijo no nos separáramos y no nos acercáramos a los camellos, dijo que a veces contra tu voluntad te suben y piden cantidades exorbitantes de dinero para bajarte.  Cuando paramos en la segunda pirámide y bajamos los vendedores se arremolinaron al rededor de nuestro camión, nos jalaban, el grupo se dispersó… mi esposo y yo caminamos hacia la pirámide y cuando menos lo esperamos un sujeto muy alto me jaló y quería llevarme hacia un camello!  yo le gritaba a mi esposo, quien al final logró liberarme del sujeto.  Cuando subimos al camión todos estábamos pálidos…  Por suerte no pasó a mas.  Tengan cuidado, se puede visitar pero fue un buen consejo no separarse por nada del grupo.