Archivo diario: agosto 18, 2010

Kiyomizu Dera, Kyoto…

El templo de Kiyomizu es otra muestra de los increibles puntos de interés turístico que existen en Kyoto, Japón.  Este fué nominado para ser una de las siete maravillas del mundo moderno, no quedó al final dentro de este selecto grupo en el que se encuentra Chichen Itza, pero es un lugar digno de admiración.  Se encuentra sobre una montaña y da una vista hermosa, donde uno puede admirar paisajes de la ciudad.  Si baja uno por su larga escalinata conecta con una pequeña calle llamada Sannenzaka, llena de pequeñas tiendas tradicionales y casas de madera.  Hay buenos restaurantes disponibles también.

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La mejor área para compras en Kyoto…

Kyoto es hermoso, con tanta tradición, se respira una atmósfera diferente, se sumerge uno en cultura e historia.  Quedé enamorada de este lugar…  Gion y Pontocho…. tal como las describían en Memorias de una Geisha…  y hablando de Gion, es por supuesto una de las mejores áreas para quienes gustan de las compras;  turistas y locales se dan cita en sus tiendas.  La calle principal para esta actividad es llamada Shinmonzen Dori.  La mayoría de las tiendas en esta zona venden antigüedades como muñecas, vestidos, cerámica y hasta trajes  de samurai…  Vale la pena recorrerla y llevar algunos recuerdos….

De compras en Kyoto, Japón.

Me encontraba embelesada por la cultura, el misticismo y la religión de Japón.  Este país lo tiene todo.  Por supuesto fuimos de compras y he de decir que es de los pocos destinos en los que no he buscado marcas o lujos, sino muestras de historia y cultura.  Artículos que llenan más el espíritu que el cuerpo.  Por supuesto compré inciensos, campanas, un rosario budista (por encargo de mi cuñado), teteras….  quería un Kimono pero estaban carísimos, más de cincuenta mil pesos (con ese dinero prefiero regresar a Japón) además que cuando lo utilizaría en esta ciudad?  Mi esposo compró un sable samurai…

Un lugar muy singular…

Kyoto es conocido como la ciudad de los templos y es obvia la razón, cuando uno camina por sus calles encuentra uno tras otro…  Todos son hermosos y transmiten mucha paz.  Varios de ellos ofrecían una como especie de cajonera, donde uno tiraba unos dados y buscaba los símbolos reflejados en los cajones, ahí tomaba uno un papelito, luego lo amarraba en las reamas de los árboles….  Entramos a uno, donde bajabas unos escalones y estaba completamente oscuro, solo se guiaba uno con las manos, en el centro habìa una roca que debía hacer uno girar, querían recordarnos el vientre materno…  Toda una experiencia para turistas como nosotros que no sabíamos de budismo…