Archivo diario: agosto 13, 2010

Una dulce experiencia en Takayama….

Mi esposo y yo somos turistas curiosos….  Queremos ver todo, saber todo y por supuesto probar todo…  Lo cual nos dió algunos sinsabores en Japón.  Recorriendo las estrechas calles de Takayama vimos un pequeño local, donde estaban preparando sobre una plancha algo cuadradito y la gente lo comia caliente…  Con el frío se nos antojo y nos formamos, pedimos uno y tuvimos una grata sorpresa, era una especie de dulce de naranja, muy esponjoso.  Seguimos caminando y un par de horas después teníamos hambre, vimos carritos que ofrecían una especie como de paletas de arroz y las bañaban de un jarabe,  después de haber probado el delicioso dulce de naranja decidimos aventurarnos un poco mas con la gastronomía y probar el dulce sabor de esos paletones… cual sería nuestra sorpresa!  Eran salados, sabían como a extra soya con marisco!!!  Por supuesto al no ser el sabor que esperaba no me gustaron…  Todas las tiendas ofrecían canastas con pruebas de lo que vendían, dulces extraños, pulpos y calamares deshidratados…. yo decidí no arriesgarme mas, pero mi esposo pasó muy mala noche después de todo lo que comió….

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Takayama, que ver….

Takayama es el lugar que mas me gustó en Japón….  No me imaginaba lo hermoso que resultó.  Nos costó un poco encontrar hotel, pero nuestro asesor vacacional con Royal Holiday (www.royal-holiday.com) nos dió una grata sorpresa con el que nos reservó.  Este interesante poblado tiene muchos atractivos:  al aire libre como el Monte Norikura, las aguas termales de Oku Hida, las 48 cascadas de Utsue, los cerezos de Shokawa…. ;  Museos como el de arte y el de historia local;  templos como los de Higashiyama y Akonkuji;  mercados, que se establecen por las mañanas;  construcciones dignas de admiración como Yoshijima;  y por supuesto sus calles del centro…

Takayama!

La primer parada de esta segunda etapa del viaje fue en un pequeño poblado llamado Takayama.  Como les comenté hicimos nuestras reservaciones de hotel a través de la agencia de Viajes de Royal Holiday, nuestro club vacacional.   Por supuesto, como en todo Asia las habitaciones del hotel eran pequeñas, pero estabamos tan cansados que resultó de lo más confortable.  Dejamos nuestras cosas e inmediatamente salimos…  Comenzamos a caminar y a unos pasos lo primero que nos topamos fue un hermoso templo Budista, lleno de paz, nos abrimos camino en la nieve para entrar y disfrutar de ese remanzo de paz.  Teníamos hambre, así que caminamos otro poco y llegamos a una zona de restaurantes y tiendas, donde cenamos en un restaurante típico (si, por supuesto me entumí de estar sentada en flor de loto en el piso tanto tiempo) y al salir estaba nevando.  Los paisajes de Japón me cautivaron, al igual que su gente.