Archivo diario: agosto 4, 2010

Iniciando el recorrido por Asakusa…

Bueno, pues dejamos las maletas en la habitación, y a pesar de estar muy cansados y descontrolados por tantas horas de vuelo, no podíamos perder tiempo y dormir.  Debíamos salir y comenzar a explorar.  Era medio día así que tomamos nuestra guía y comenzamos a caminar.  Asakusa es un distrito del centro de Tokio, el cuál aún guarda el sabor de la ciudad antigua.  Dicen que durante el periodo Edo esta zona se ubicaba fuera de la ciudad y que durante los años 1800 y 1900 fue la zona de teatros y roja de Tokio.  Fue destruida en gran parte durante la segunda guerra mundial y rápidamente reconstruida.  Se puede recorrer a pie o se puede hacer un tour en los llamados rickshaw que son los carritos jalados por una persona.  Algunos de los atractivos de la zona es su calle comercial y el hermoso templo budista de Sensoji.

Llegando a Asakusa, Tokio.

Pues finalmente llegamos a nuestra estación, salimos y sólo caminamos media cuadra para encontrar nuestro hotel, el Vista Asakusa.  El personal hablaba perfecto inglés y fueron muy amables al hacer nuestro registro.  Nos entregaron las llaves de la habitación y subimos.  Cuando entramos me sorprendí de lo pequeña que era, esta fue mi primer visita a Asia por lo que no sabía que todos los espacios son muy reducidos.  Sin importar el tamaño debo reconocer que era funcional, la cama muy cómoda, con el mejor edredon de plumas que he usado en la vida y un sofa y su tv de plasma.  El baño era como el de los barcos y todo estaba impecable.  Contaba con restaurante donde servian desayuno tipo buffette.  Si regresara a Tokio no dudaría en hospedarme en este hotel de nuevo.  Si quieren conocerlo sigan el link:  http://www.agoda.com/asia/japan/tokyo/hotel_vista_asakusa.html?type=2&CID=1423847&URL=http://www.agoda.com/asia/japan/tokyo/hotel_vista_asakusa.html&

Camino de Narita a Tokio.

Pues maletas en mano, por fin emprendimos el camino a Tokio.  Tomamos un tren JR, la línea gris, que era la que nos dejaría en Asakusa, área donde nos hospedaríamos.  Hicimos aproximadamente una hora.  Era un tren muy limpio y cómodo.  Uno compra su boleto indicando donde se bajará, a la salida una máquina valida el boleto;  si bajas antes te devuelve la diferencia y si lo haces después te cobra lo que te faltó pagar, por lo que uno debe conservar dicho boleto.  Nos pasó algo curioso, una pareja mayor estaba sentada frente a nosotros y se quedaron dormidos, la señora llevaba los boletos en la mano y se le cayeron;  al despertar se asustó por que no los veía, entonces yo me agaché, los levanté y se los entregué. Me dijeron algo, supongo me dieron las gracias, me hicieron reverencia y yo les sonreí y asentí.  Desde ahí hasta que llegamos a nuestro destino, cada vez que nuestras miradas se cruzaban, hacían reverencia….  me parecieron muy simpáticos.

Impresionante. Aeropuerto Internacional de Narita.

Después de un magnifico vuelo, por fin aterrizamos en el impresionante aeropuerto internacional de Narita (NAA).  Cuenta con dos terminales;  nosotros viajamos por Aeroméxico, por lo que llegamos a la terminal uno.  Debo decir que es muy grande y por supuesto cuenta con todos los servicios, como restaurantes, bares, tiendas de souvenirs y por supuesto no podìan faltar las libres de impuestos….  Una vez que pasamos migración (recuerden que los ciudadanos mexicanos necesitamos tener visa para entrar a este fascinante país) ya estabamos listos para comenzar la aventura en Tokio.  Por suerte durante el vuelo conocimos a un compatriota que llevaba años viviendo ahí, así que el nos dijo donde estaba el tren que nos llevaría a la ciudad;  he de confesar que aun que la guía que llevabamos estaba muy explicada aún no descubríamos lo confiable que era.  Pero ahí inicio una experiencia de viaje inolvidable.  Si requieren mayor información de este aeropuerto o de sus servicios, incluyendo el sistema de transporte a la ciudad, por favor visiten su sitio web:  http://www.narita-airport.jp/en/index.html