Archivo diario: mayo 21, 2010

Llegada a Canada

Les comenté que a través de Royal Holiday reservamos un Four Points By Sheraton en Vancouver y que estaba cómodo???  Pues a mi regreso de China lo ví como un palacio, después de las pequeñas habitaciones que nos dieron y del susto de la alarma la última noche en Shanghai.  LLegamos, hicimos un almuerzo, por supuesto muy ligero por que yo me sentía muy mal del estómago y nos fuimos a dormir un rato.  Había un centro comercial frente al hotel, así que por la tarde mi esposo me sugirió fueramos de compras.  Que mujer dice no a la oportunidad de ir de compras???  Me vestí y salimos de inmediato… pero me sentía mal, verdaderamente mal,  tan enferma estaba que me senté en la zapatería de una tienda, mientras mi esposo se probaba unos tennis, y yo miraba el hotel y me preguntaba que hacía ahí en vez de estar en la cama…  Era tal la fiebre que tenía que le dije a mi esposo que regresaría al hotel, que me sentía mal, que el siguiera comprando.  Así lo hice, me fuí, me dí un baño con agua fría para bajar la fiebre y me metí a la cama a dormir….  Moraleja cuidado con lo que comen en los viajes, enfermarse priva de muchas oportunidades.

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Vuelo Shanghai – Beijing – Vancouver

Se acabaron las vacaciones en China, era hora de regresar al continente americano.  Tristes por que se acababan nuestro tiempo fuera, agradecidos con Royal Holiday,  nuestro Club Vacacional, por ayudarnos con nuestras reservaciones y a la vez contentos de volver a casa.  Finalmente tomamos el primer vuelo que nos llevaría de Shanghai a Beijing.  Al llegar a Beijing mi esposo ya tenía hambre, así que compro un sandwich y un café en el Starbucks de la terminal aerea;  yo no tenía hambre asi que no tomé nada.  En el siguiente vuelo, de Beijing a Vancouver nos sirvieron una cena caliente y mi marido con el refrigerio que había comido no quiso la cena, pero yo ya moría de hambre, así que comí el pollo con arroz y vegetales que me sirvieron y luego me dormí.  Al despertar me setía muy mareada y me dolía el estómago, cual fue mi sorpresa al ver que la mitad de los pasajeros habíamos caido enfermos!!!  Todos del estomago, con bolsas de mareo haciendo fila en los baños!!!  Fue una experiencia muy desagradable, como para demandar a Air China.  Mi mayor felicidad fue pisar suelo Canadiense…

Ultima noche en Shanghai…

Bueno, despues de la singular caminata lejos de la zona hotelera y la compra del dulce mas caro de la historia, decidimos relajarnos en el hotel.  Tomamos una copa en su bar con vista a la Torre de la Perla de Oriente y finalmente rendidos bajamos a dormir.  Hicimos las maletas, preparamos nuestros documentos y dejamos todo listo para partir después del desayuno.  Nos acostamos a dormir y estando ya profundamente dormidos nos despertó el sonido de una alarma!!!  Nos paramos en dos segundos y salimos corriendo del cuarto;  bajamos cuatro pisos por las escaleras junto con otros huespedes, muchos en pijama, alguno vestido y varios en ropa interior o toalla!!!  Todo para que al llegar abajo el personal se riera de nosotros y nos dijera que se había descompuesto la alarma, que con solo llamar nos hubieran ahorrado bajar!  Quien va a llamar a ver si es una emergencia o no cuando a la mitad de la madrugada suena una alarma?????

Perdida en Shanghai….

Mi asesor vacacional me comentó que China era muy segura para los turistas, que sabía que el mayor problema era que se robaban las bicicletas, pero que de ahí a que asaltaran un turista….  Que las penas eran muy duras y la ley se aplicaba.  Así que confiando en lo que el asesor de Royal Holiday me dijo, decidimos mi marido y yo salir a despedirnos de Shanghai.   Era nuestra última noche ahí.  Comenzamos a caminar en el área cercana al hotel y de pronto ya estabamos alejados de la zona hotelera e internados en una especie de zona roja, donde se veían chicas de la vida galante y clientes rondándolas.  De regreso de esta divertida aventura pasamos por un puesto donde vendían un dulce como de nueces y frutos secos.  Tengo la teoría que para conocer un país hay que conocer sus sabores, así que decidií comprar un poco.  Mi marido me dijo que no quería, asi que yo me acerqué pedí un pedazo pequeño, pero el vendedor cortó un trozo grande, lo pesó y pidió 10 yuan por el!  Toda una fortuna para los precios del lugar!!!  Cuando me di cuenta mi marido ya había avanzado y estaba yo sola, rodeada por varios vendedores…  me sentí algo amenazada así que pagué y salí corriendo.  Moraleja, si no hablan el idioma, tengan cuidado con los vendedores callejeros.