Archivo diario: noviembre 4, 2009

La zona erótica de París

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En toda gran ciudad hay una zona roja, donde se dan lugar los bares y tiendas más picantes. Desde los table dance hasta las sex shops. París no es la excepción y justo al pie de Montmartre, sobre el Boulevard de Clichy se encuentra el barrio rojo de Pigalle. Para llegar tomas el metro y bajas en la estación Pigalle, de ahí solo te resta caminar por esa calle para encontrar cualquier variedad de lugares, algunos con tantos años de tradición como el famoso Moulin Rouge o el Gato Negro (Le Chat Noir); el museo del erotismo con sus exposiciones temporales muy subidas de tono y muchos cabarets donde las “chicas buena onda” le dan rienda suelta a la vida. Este barrio es famoso desde hace años, para muestra solo me basta decirles que en el 2009 el Moulin Rouge está cumpliendo 120 años. En esta zona, no solo hay lugares para taco de ojo, también del otro taco que si alimenta el estómago. Aquí decidimos probar la comida árabe y a pesar de que yo no estaba muy convencido de ello, fue una grata sorpresa comer un Kebab con esa salsita tan parecida a la que tanto extrañaba de mi México Querido.

http://www.nsm.telecinco.es/dn_446.htm

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Un paseo por el Sena que nunca olvidaré

Al caer la noche, después de un gran día en Montmartre, decidimos ir a cenar y después tomar uno de los paseos del Sena para recorrer en forma muy romántica esta ciudad. El recorrido lo iniciamos frente al barrio latino y la Catedral de Notre Dame. Compramos una copa de vino y nos dispusimos a disfrutar la brisa (un poco fría) y el paisaje. La arquitectura de París iluminada te hace sentir que estás en otro lugar, ahora entiendo porque la llaman la Ciudad Luz. El recorrido del batobús o crucero como lo llaman algunos, te permite ver de una manera muy práctica gran parte de los atractivos de esta ciudad de noche, por ejemplo: el Museo de Louvre, El Museo D’Orsay, el Palacio Real, Tullerías y por supuesto con un poco más de tiempo para admirarla en todo su esplendor… la Torre Eiffel. La primera parte del paseo nos pareció espléndida, llena de magia, romanticismo y muchas fotos que tomar, pero al regreso, casi todas las personas que iban en el barco y hasta mis amigos, nos quedamos dormidos. El lento ritmo que lleva el barco, aunado a que la ruta ya la habíamos recorrido, más la copita de vino y el día de caminata…. Simplemente nos arrulló bien rico!!!!  Lo único que les puedo recomendar es que no cenen antes, mejor tomen un barco con cena incluida para que no se queden dormidos, OK.

http://www.visitandoeuropa.com/paris/excursiones/cruceros-sena.html 

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