
En toda gran ciudad hay una zona roja, donde se dan lugar los bares y tiendas más picantes. Desde los table dance hasta las sex shops. París no es la excepción y justo al pie de Montmartre, sobre el Boulevard de Clichy se encuentra el barrio rojo de Pigalle. Para llegar tomas el metro y bajas en la estación Pigalle, de ahí solo te resta caminar por esa calle para encontrar cualquier variedad de lugares, algunos con tantos años de tradición como el famoso Moulin Rouge o el Gato Negro (Le Chat Noir); el museo del erotismo con sus exposiciones temporales muy subidas de tono y muchos cabarets donde las “chicas buena onda” le dan rienda suelta a la vida. Este barrio es famoso desde hace años, para muestra solo me basta decirles que en el 2009 el Moulin Rouge está cumpliendo 120 años. En esta zona, no solo hay lugares para taco de ojo, también del otro taco que si alimenta el estómago. Aquí decidimos probar la comida árabe y a pesar de que yo no estaba muy convencido de ello, fue una grata sorpresa comer un Kebab con esa salsita tan parecida a la que tanto extrañaba de mi México Querido.
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Al otro día, muy temprano nos fuimos directo a Montmartre para empezar ese día con una espectacular vista de la ciudad. Llegamos desde la estación Abbesses y caminos cuesta arriba. A la mitad de la calle, el aroma a café no nos dejó seguir más y tuvimos que tomarnos una tacita de café con una rica crepa de azúcar… muy típica, pero muy cara. Ni modo de ir a París y no probar las crepas, verdad?. Llegamos hasta la escalinata de la iglesia del Sagrado Corazón y desde ahí pudimos observar la gran ciudad. 
Caminado por Champs Elysees, llegamos al Obelisco de la Concordia o L’obelisque de la Concorde donde tomamos muchas fotos y disfrutamos de su verde prado a pesar del frío y el mal clima que cubría esa parte de la ciudad. El grupo decidió regresar y caminar sobre el Puente de Alexandro III donde se puede apreciar de una lado la Torre Eiffel y buena parte del Río Sena. El puente Alejandro III es el más bello de los puentes parisinos. Uniendo la explanada de Les Invalides con el Petit Palais y el Grand Palais. Aquí nos dimos vuelo con las fotos y nos tocó la suerte ver a unos novios que buscaban la mejor pose de su gran día teniendo como fondo la torre y las cuatro imponentes columnas de 17 metros de alto rematadas por estatuas de Pegasos en bronce dorado que se encuentran en las extremidades del puente.
La verdad es que París es una ciudad cosmopolita de gran belleza en su arquitectura, de gente bien vestida, y como no, si nos encontrábamos en la avenida más importante donde se encuentran algunos de los grandes corporativos de la moda como Louis Vuitton (con edificio de 3 pisos sobre Campos Elíseos), la Americana GAP o la española ZARA y SFERA y que a decir verdad estas dos últimas son más económicas aquí en México que en Europa incluyendo España de donde son originarias. Sobre esta avenida también encontramos muchos y muy buenos restaurantes como Vesuvio, Montecristo Elysées, Casa Del Fox, entre otros más. Aquí me fije que al igual que en Italia la gente se moviliza mucho en moto o en motoneta, un transporte que ahorra mucho tiempo, pero los parisinos son más respetuosos del peatón y de conducir sus vehículos a diferencia de los italianos. Como me dice mi esposa el tour fue “increchento” en la expectativa y París se lleva un súper premio.
Al día siguiente, nos despertamos… bueno yo la verdad me desperté con algo de trabajo ya que las desmañanadas, las caminatas y las develadas me estaban pegando pero como dice un amigo venimos a venimos a “parisear” y no a dormir, así me metí a bañar, me arreglé y el grupo ya estaba esperándome en el lobby para salir a almorzar algo y recorrer París. Nuestro desayuno fue algo rápido y rico, ya que llegamos a una típica panadería francesa donde compramos unas baguettes recién hechas, mi esposa compró una rellana de jamón con queso, otros amigos de salami y queso y yo probé una de aceituna con mostaza que la verdad me encantó. Ya con algo en el estómago lleno, llegamos a Campos Eliseos y paramos ahora si bien en el gran Arco del Triunfo de día. Quisimos hacer varias fotos y solo hacíamos corajes, porque al tomar la foto de grupo con el timer de la cámara, siempre pasaba un auto que nos topaba todo el panorama. Después de estos momentos chuscos y tirando fotos a más no poder, caminamos sobre los Campos Eliseos para llegar a una gran boutique de fragancias la famosa Sephora, que es como un súper enorme de cosméticos y fragancias tanto para mujeres como para hombres. Los precios son los mismos que en cualquier otro lugar, pero uno no va tan seguido a comprar perfumes a París, o si?
La noche era fría y París estaba calmado, pocos autos estaban circulando ya que era domingo. Nosotros a pesar de la hora y todo, fuimos a caminar al Arco del Triunfo que nos quedó muy cerca del Hotel Napoleón de Royal Holiday. Y bueno que les puedo decir ver el gran arco de Triunfo sobre los Campos Eliseos fue espectacular, imaginar todas las cosas que pasaron por es gran avenida teniendo como testigo el imponente monumento hizo que el grupo quisiera recorrer más en esa noche pero el cansancio y las ganas de comer algo nos gano. Eso sí, llegué a leer mi guía de este gran monumento y les puedo decir que Napoleón mandó construir este arco para cumplir la promesa que le hizo a sus soldados de volver a casa bajo arcos triunfales, después de ganar la batalla Austerlitz a principio de 1800. Y algo muy interesante es la tumba del soldado desconocido en homenaje a todos aquellos que pelearon en la Primera Guerra Mundial y en esta tumba se lee: “Aquí yace un soldado francés muerto por la Patria 1914–1918”
Nuestra salida de la bella ciudad de Venecia fue algo atropellada, ya que no sabíamos exactamente donde tomar nuestro vaporeto, preguntando nos informaron que en la estación de Rialto salía uno de estos típicos transportes al aeropuerto de Marco Polo. Abordamos el bote muy emocionados y a la vez tristes por dejar esta bella ciudad Italiana llena de cultura y arte. Muy confiados desembarcamos y el grupo jaló su maletas hasta llegar a la terminal aérea, buscando el módulo de Ryanair, al estar dando vueltas y no encontrarlo preguntamos en uno de los módulos de información y nuestra sorpresa fue que en ese aeropuerto no se encontraba, o sea que nos equivocamos de terminal aérea, la que nos correspondía estaba del otro lado de la ciudad y era el aeropuerto de Treviso. A pesar de que llegamos con 15 min. de antelación los nervios y los enojos salieron y medio nos organizamos preguntando cómo llegar a Treviso. Todo fue un show tuvimos que tomar un camión que nos llevaría a una estación central y de ahí coger un taxi u otro bus que tardaría como 45 minutos en llegar. El grupo se desconcertó y mi esposa rápidamente se organizó junto con otro amigo y trataron de negociar un taxi que por 95 euros nos llevaría hasta Treviso. Total que yo ya estaba enojado por el gasto no contemplado y con la preocupación de llegar, el chofer se fue rapidísimo, supo bien dónde meterse para no perder tiempo en el tráfico y por fin llegamos a documentar a Treviso.









